Encuentros con escritores

Con Gustavo Barrera CalderónPoeta chileno

Yo

Durante los más de diez años que me he desempeñado como profesor de la Preparatoria 2, he sido responsable de organizar diferentes eventos de promoción de la lectura y difusión cultural, uno de los cuales consiste en poner en contacto a los bachilleres con escritores de renombre internacional, además, por supuesto, de los más destacados de las letras jaliscienses.

Ignoro si los estudiantes dimensionan la importancia de tales actividades. En todo caso, a mí me han dejado una gran enseñanza, he recabado un sinnúmero de experiencias y, sobre todo, me ha permitido ahondar en el lado humano de la labor artística e intelectual de los escritores. Nada más por esto me siento plenamente recompensado y satisfecho por dicha labor.

Esta labor también me ha permitido corroborar su lado opuesto: el de la envidia, la mezquindad, el egoísmo y hasta la megalomanía de ciertos fulanos y funcionarios de medio pelo cuyo único propósito en la vida consiste, al parecer, en destruir el trabajo ajeno.

El primer año que organicé una charla con un escritor (Daniel Sada) tuve que enfrentar el boicot de los profesores. Esto lo supe por confesión propia del instigador principal de tal felonía.

En ese mismo evento padecí la pérdida del único ejemplar del autor con que contaba la sala de lectura. El director en turno, a escasos instantes de la presentación, me llamó aparte para preguntarme quién era el fulano que nos visitaba. Le proporcioné los datos y creo que estuvo a punto de solicitarme que le diera un curso intensivo sobre su vida y obra; le facilité el ejemplar y le mostré la cuarta de forros, sugiriéndole que leyera esa información para dar la semblanza de Daniel Sada. Al final, con todo el cinismo y la desvergüenza que documentaron los medios, se acercó con el escritor y le pidió que se lo autografiara. “Con dedicatoria especial para El 500, por favor”. Y no volví a ver ese libro.

Qué decir de la ocasión en que, a bordo de un vehículo compacto, propiedad de nuestra Benemérita Universidad, me tocó ser réferi entre un escritor con resaca y un guarura transformado en niñera de intelectuales; lo bueno es que el escritor no coordinaba adecuadamente sus movimientos y el guarura no traía pistola, si no, quién sabe qué hubiera pasado mientras circulábamos a exceso de velocidad por Mariano Otero.

Recordé la famosa frase que me decía mi madre a propósito de la sana relación que mantenía con mis hermanos: “Parecen perros y gatos en un costal”. En ese momento la esencia filosófica de las enseñanzas maternas adquirió una nueva dimensión y valoré en serio la vida.

He podido corroborar, también, el provincialismo en que nos tienen catalogados ciertos autores y la discriminació de que en ocasiones somos objeto.

Paseábamos con una escritora de Valencia, en fecha en que casualmente yo regresaba de un viaje por Europa, y ella nos describía, en el tono didáctico de la maestra de párvulos que alecciona a sus ingenuos alumnos, las maravillas del Primer Mundo, a nosotros que, al parecer, la buena ventura o la mala fortuna (somos pobres e ignorantes, pues) no nos había permitido asomar las narices más allá de los lindes de nuestro ranchito. Con esta idea en mente, por cortesía y pensando que nuestras obtusas ambiciones no nos permitirían aceptar su propuesta, preguntó que cuándo nos daríamos una vuelta por allá (como si fuera tan fácil como abordar un camión urbano y decir “ya llegué”).

Cuando evoqué la grata impresión que me había causado la visita a Burgos, y recorrer las calles de Madrid y no sé cuántas lindezas más se dio cuenta de que había abierto la bocota de más y al momento cambió el tema. Perdí mi oportunidad de recorrer de nuevo el Viejo Continente a expensas de alguna generosa universidad extranjera.

Junto con estos autores, a los que he conocido gracias al programa Ecos de la FIL, se añaden otros a los que de manera personal he invitado para que dialoguen con mis estudiantes y les presenten sus obras, tanto en el ámbito de las actividades extracurriculares que complementan el trabajo en el salón de clases como en los grupos especiales, en particular de talleres de creación literaria.

En este contexto, mis alumnos han interactuado con escritores como Ricardo Castillo, Raúl Bañuelos, Efraín Franco, Jorge Orendáin, Marco Aurelio Larios, Martha Cerda, Luis Martín Ulloa, Antonio Neri... De todos ellos, y del resto que no menciono en esta breve nota, recojo material literario y una breve semblanza.

Ecos de la FIL

  • Robert Menasse Narrador austriaco autor de Don Juan de la Mancha, Tiempos felices, frágil mundo y La expulsión del infierno.
  • Mariño González Nació en Guadalajara en 1977. Egresado de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Autor de Vietnam.
  • Andrés Neuman Narrador argentino-español. Autor de Bariloche, La vida en las ventanas, Una vez Argentina, El viajero del siglo
  • Juana Castro Poeta española, autora de los libros Del dolor y las alas y Paranoia en otoño
  • Daniel Galera Narrador brasileño, autor de Cordilheira. Mãos de cavalo, Dentes guardados y Barba ensopada de sangue.
  • Amalia Lu Posso Piscóloga y narradora colombiana. Autora de Vean ve mis nanas negras
  • Agustín Fernández Paz Narrador español. Autor de Cartas de invierno, Trece años de Blanca, Las hadas verdes y Lo único que queda es el amor

Taller de creación

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