Narrativa

Luz irregular

Silvia Eugenia Castillero

Caracol

De fiebre sobre los pechos, el deseo escurre; rumor de espuma en los poros, la piel se vuelve bramar marino de caracol. Espera la tarde, las calles se alejan en la luz. Sitiados por una eternidad de arena en la escalera, nuestros cuerpos comienzan a curvarse al borde del abrazo. Somos sombras sin color, contorsión perdida en el océano: un remolino obstinado en girar sin fin. En la ciudad que rueda sus aspas de molusco, contrastan como imposibles anémonas amantes, el resplandor de piernas y brazos.
Porque partimos al acabar el sueño, el caracol desaparece.

Cocuyos

Los habitantes de la tierra que se fue quedando baldía notaron de pronto la fuga de formas equívocas. Salían del río seco. Partían igual que todos en el pueblo, aunque ellas iban en grupo. Una tarde de verano, muchos años atrás, llegaron para asentarse en el brazo fangoso del río, húmedo entonces gracias a las lluvias. Cuando también la lluvia se ausentó, las formas dejaron de parecer insectos acuáticos e inapresables, y aprendieron a volar para sobrevivir a la sequía. Y hasta el aire se pudrió, se hizo hueco, desde que los zopilotes se negaron a comer la carroña de los animales muertos que la gente había abandonado al irse. Pero como todavía brillaba el sol a diario, las formas se llenaron de luz y huyeron una noche sin luna, aparentando ser polvo de estrellas.

 

El alto cedro

El alto cedro se desprende en ramas heridas, ramas desvaneciendo entre savia, ramas ardientes, madera astillada y hueca, vacía su médula por el fuego. Incisivo. El alto cedro posee entre sus ramas un águila, o tal vez un nido de águila; el recuerdo del águila y su nido, el vuelo más alto del águila. No el águila. Posee en la claridad de su brillo, de su incendio —en su propio corazón que arde en cientos de lascas— los rayos del sol, el resplandor del sol, las tribulaciones del recuerdo. El águila madura —en vuelo— alegre en su disolución. Entre el querer y el deseo arde ella, arde en el alto cedro, arde embelesada. En el alto cedro, en el abismo —entre recuerdos— como vuelo de águila. Como en un nido. Arde.

 

Tomado de «Material de lectura», UNAM. Descarga el libro completo.

Silvia Eugenia Castillero

Nació en la Ciudad de México, el 13 de noviembre de 1963. Ensayista y poeta. Estudió la licenciatura en Letras en la Universidad de Guadalajara, y posteriormente un doctorado en Letras Hispanoamericanas en la Universidad Sorbonne Nouvelle de París. Colaboradora de CaravelleComalaEl Cocodrilo PoetaLa Jornada SemanalLa CulebraPeriódico de PoesíaRevista de la Universidad de Guadalajara y Tierra Adentro, entre otras. Ha sido becaria del FONCA en los períodos 93-94 y 98-99. En 2000 obtuvo la beca de estancia para traductores, otorgada por el Ministerio de Cultura de Francia, para traducir una muestra de Nueva Poesía Francesa, de próxima aparición. Premio de Poesía ASPA de México 1984. Primer Lugar en el Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz 2011 por En un laúd la catedral. Miembro del SNCA. Actualmente es directora de la revista literaria Luvina, de la Universidad de Guadalajara (tomado de la Enciclopedia de la Literatura en México).